domingo, 6 de mayo de 2007

Lo racional se basa en lo irracional


Humberto Maturana estuvo en Valparaíso. No asistí a su charla aunque ya lo he escuchado antes en 2 o 3 ocasiones y me he leído 4 de sus libros más incontables fragmentos de sus textos.

Aparte de sus teorías en torno a los sistemas autopiéticos y autorreferentes, este premio nacional de ciencias posee la firme creencia de que lo emocional domina nuestras ideas.

Como no voy a compartir con él esa idea. Díganme a quién no lo gobiernan sus emociones. Creo que los valores de vida y posturas políticas se fundamentan profundamente en cuestiones de índole emocional. Las personas las defienden y enarbolan principalmente por experiencias de vida asociadas a sentimientos y emociones básicas.

En mi caso, muchas veces termino pensando que algo es sumamente racional, cuando en realidad lo que siento es lo que me lleva a encontrar las razones que justifican el rumbo de acción escogido.

El mismo Maturana plantea que en el plano de la experiencia no se diferencia la percepción de la ilusión. Esta última sólo es comprendida en la explicación de la experiencia, es decir, en el lenguaje.

En el último tiempo he logrado darme cuenta en la práctica como se puede llegar a operar cuando la emoción se vuelve abrumadora.

Quino decía "Y si es verdad que errar es humano, nadie podrá negarnos el mérito de haber alcanzado un nivel de humanidad realmente asombroso". Maturana plantea también, que equivocarse debiera ser considerado un derecho humano. Ante este escenario no puedo más que considerarme sumamente humano.